
Hola! Espero que estés muy bien! Mi nombre es Rubén Orellana y quiero agradecerte y darte la bienvenida a esta clase de mi Curso de Oratoria, donde aprenderás en forma práctica y rápida todo lo que necesitas para poder hablar en público en forma efectiva.
¡Comienza una nueva etapa del Curso de Oratoria! A partir de esta clase, y durante 4 entregas, veremos en profundidad los elementos de un discurso exitoso. En esta clase veremos qué hacer desde el momento inicial, cuando te avisan que debes dar un discurso. Algunos de los tópicos que analizaremos son: cómo encontrar el material para escribirlo, las mejores técnicas para hacerlo rápidamente, cuánto tiempo dedicarle a cada tarea, qué hacer y qué evitar, mi lista de recursos para armar exposiciones de temas sobre los que no tengo casi conocimientos, qué análisis hacer de la audiencia (previamente) para que el discurso sea tan impactante como deseas, etc. Luego, veremos también cada una de las partes del discurso: qué decir y cómo hacer una introducción efectiva, que genere en el público el deseo de seguir escuchándote, cómo generar expectativas, qué recursos tienes para hacerlo, etc. También cómo armar el contenido de tu exposición, los elementos adicionales que te ayudarán a mantener al auditorio cautivo y cómo cerrarlo con éxito, obteniendo en ellos la respuesta deseada. Ya superados los miedos y la ansiedad para hablar en público, y como debes saber a esta altura, el principal escollo que aún puede quedar de estos dos males se irá definitivamente con una buena preparación de tu discurso. Si estás preparado, no hay temor, sino ansias de éxito. Por eso es crucial que dediques tiempo a la práctica de cada uno de los ejercicios que iremos viendo a lo largo de las entregas que quedan.
En esta clase aprenderás:
La importancia de un objetivo claro.
El tiempo necesario para armar el discurso
Cómo empezar desde cero a escribir tu discurso
Listado de recursos para obtener todo el material para tu exposición.
La estructura del discurso exitoso y cuáles son sus partes.
Para dar un discurso, como para cualquier otra actividad que tengas que realizar en tu vida, es esencial determinar con absoluta claridad ANTES DE EMPEZAR cuál es el objetivo. Como suelo decir,
es imposible llegar a un lugar al que no sabes que te diriges. Estás “a la buena de Dios”, a dónde el viento te lleve. Ya en el ámbito de nuestro
curso, puede que lo que busquemos con nuestro discurso sea entretener o hacer reír. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que deseamos
con nuestra exposición es obtener una reacción concreta en la audiencia: queremos que después de escucharnos hagan algo.
Esto es, precisamente, influir mediante el poder de la palabra.
Sin embargo, es muy común asistir a discursos en los cuales el orador se va por las ramas, habla un poco de todo, se mezcla y enreda, y hace al oyente muy difícil precisar lo que le quiere decir. Si le preguntas a cualquier persona del auditorio, no sabrá determinar con certeza cuál fue el objetivo que tuvo el orador cuando subió en el estrado. Incluso, muchas veces, no saben siquiera qué fue lo que dijo. Esto es, realmente, un discurso fracasado, una oportunidad desperdiciada.
Es extremadamente importante saber de antemano qué es lo que queremos que haga la audiencia. Esto será la base, la línea central sobre la que desarrollaremos nuestra presentación y su contenido.
Pregúntate ahora qué es lo que quieres obtener con tu próximo discurso. En el caso de que no estés preparando uno concreto, elige un tema al azar (por ejemplo, entra al sitio de un diario en Internet y busca algo que esté en primera plana) y completa las siguientes afirmaciones:
Con este discurso quiero (marca tu elección):
a) informar
b) persuadir
c) entretener o divertir
d) las tres cosas
- Voy a dirigirme a _____________________(coloca aquí tu audiencia potencial, por ejemplo profesores, padres, alumnos, socios, etc.) con el objetivo de _______________________(completa aquí con la acción que deseas que realicen cuando termines tu discurso; en el caso de que sean más de una, elige la principal).
Relación entre el Objetivo y el Contenido de tu discurso:
Tu discurso, lo que digas y dejes de decir, y la manera en que lo transmitas dependerá, en gran medida, del tipo de discurso que estés preparando y del objetivo perseguido.
Todos los discursos pueden ser categorizados como:
Informativos
Persuasivos
De entretenimiento o Recreativos
A su vez, los informativos se pueden dividir, según su finalidad en:
Explicativos
De Mero Reporte
Descriptivos
Clarificadores
De Definición
Demostrativos
El objetivo principal de estos discursos es informar, aún cuando pueden hacer que la audiencia tome determinada posición o creencia a partir de ellos, o que realicen alguna acción. Se busca presentar hechos, detalles y ejemplos.
Es importante tener en cuenta que las personas absorben la información de manera más entusiasta cuando esta es presentada de forma entretenida e interesante. Los discursos informativos deberían estar llenos de jugosos detalles y acompañados de presentaciones visuales que los hagan más interesantes. Gráficos, cuadros y videos son aliados a la hora de hacer que la información sea comprendida con claridad.
Los discursos persuasivos tienen como objetivo cambiar las actitudes o creencias de los oyentes. Si tu propósito es crear un cambio en la forma de actuar o de pensar de la audiencia, puedes usar tu credibilidad o experiencia para ayudarte en esta tarea, y para que tu argumento tenga más fuerza. Puedes apelar a la razón, las emociones o el sentido de lo correcto y lo incorrecto que tiene tu audiencia, pero sin duda deberás respaldar la lógica de tu posición con información fehaciente.
Los discursos cuyo objetivo es entretener, apuntan a que las personas se unan mediante aquello que les es común. Estos discursos cubren una necesidad social, promueven un sentimiento de unidad y de comunidad. Para lograr estos objetivos, necesitaras incluir en la charla elementos informativos tales como estadísticas, ejemplos e ilustraciones.
NOTA: Para muchos, los discursos de entretenimiento deben ser graciosos o cómicos, y muchos de ellos lo son. Pero ésta no es una condición sine qua non. Cualquier dato que sea interesante puede ser la base de un discurso de entretenimiento, aún cuando no sea cómico.
Estos tres tipos de discursos (informativo, persuasivos o de entretenimiento) pueden superponerse en ocasiones. Por eso es importante definir cuál es el propósito PRINCIPAL de tu discurso antes de comenzar a escribirlo.
La necesidad de encontrar tiempo para prepararse
Obligaciones propias de la vida diaria, la responsabilidad con tu familia, trabajo, y eventos sociales, el tiempo propio para la recreación, para comer y dormir. Éstos son sólo algunos de los ítems que deben aparecer en tu agenda diaria.
Como si tu día ya no fuera suficientemente corto, ahora aparece una nueva ocupación: armar tu discurso. Lo que viene a continuación no pretende ser de ninguna manera un curso de administración efectiva de tiempo.
Sin embargo, contiene los principios de éste, y te servirá a la hora de ordenarte para que, en función de lo que pretendas lograr con tu exposición, sepas cuándo y cómo hacerlo.
Recuerda: la preparación del discurso es una de las armas más importantes contra el miedo y la ansiedad. Mientras antes termines el discurso, más tiempo tendrás para practicarlo y ensayarlo, y mucho menos temor habrá a la hora de enfrentar al auditorio. Tampoco tendrás la típica ansiedad de "no llego a tiempo” que suele caracterizar a los oradores inexpertos en la etapa previa a la exposición. ¿Cuánto tiempo me puede llevar preparar mi presentación?
Hay dos preguntas que escucho frecuentemente, en cuanto a tiempos respecta, durante mis cursos y seminarios:
1- ¿Cuánto tengo que destinar a la preparación de mi discurso?
2- ¿Cuánto tiempo tengo que hablar?
Es crucial determinar con antelación cuánto va a durar tu exposición, así como su contenido, ya que si damos poca información o escasos detalles, los oyentes pensaran que somos superficiales, que no sabemos lo suficiente, o que están perdiendo su tiempo (si se trata de personas con un alto nivel de conocimientos en el tópico).
En contraste, si somos demasiado "abundantes" o la exposición es demasiado técnica ante un foro que no es especializado, no escucharán más que la introducción. Y esto, si eres afortunada/o.
El tiempo que le dedicas al discurso debe estar relacionado con la complejidad del mismo, tu nivel de conocimientos, y las exigencias de tu auditorio.
Regla para contenido: un buen discurso tiene por característica general su brevedad. El cerebro de una persona común no se concentra más que 45 minutos, cualquiera sea el tema. Pasado este tiempo, puede que empiece a divagar.
Obviamente, siempre dependerá de la manera en que tú les presentes la información. No es lo mismo si te apoyas en tecnología visual o auditiva, ya que les estás otorgando "recreos" mentales, que, aunque breves, te servirán para seguir más allá del tiempo promedio. Volveré en un momento sobre esto. Sobre cuándo empezar la preparación, de acuerdo a mi experiencia, aconsejo que lo hagas al menos 20 días antes de la fecha de la presentación.
Ten en cuenta que preparar el material es un trabajo arduo y que toma tiempo. A modo de guía, piensa que para cada minuto de tu presentación, destinarás, aproximadamente, 30 minutos de preparación. Si bien es cierto que muchas veces no contaremos con este tiempo (por ejemplo, si no nos avisan con mucho tiempo de anticipación que tendremos que dar una charla) tratarás de hacerlo de este modo.
Importante: Cuanto más esfuerzo dediques a preparar tu discurso, mejor será éste y tu performance frente a todos.
Puede que dedicar 30 minutos de preparación por cada minuto de discurso signifique para ti una cantidad ridícula de tiempo. Independientemente, notarás cómo, a medida que pasa el tiempo y tienes más experiencia, prepararlo efectivamente te toma mucho menos tiempo.
Empezando a armar el contenido del discurso
Una vez que hemos determinado con éxito cual es la meta a la que nos dirigimos, podemos comenzar a recorrer el camino que nos conducirá hacia ella.
Es decir, ya estamos listos para empezar a escribir el contenido de nuestro discurso. La forma más sencilla que conozco para hacer esto es ir de lo general a lo particular. Es como dibujar un árbol, empezando por el tronco y las ramas y luego, cuando está el boceto general, seguir con las hojas, los frutos, los colores, etc.
1) Lo primero que haremos, es destinar 20 minutos para escribir, por lo menos, 30 preguntas del tema a desarrollar. Por ejemplo, si queremos hablar de la influencia de la tecnología y los cambios radicales que ha generado en el mundo moderno, anotaré lo siguiente:
. Cómo cambió mi vida la tecnología?
. Qué cosas no podría hacer?
. Qué cosas hacía antes que ahora no puedo?
. Cómo mis hijos aprenden hoy por hoy?
. Cómo pienso que será en el futuro?
. Qué cambios positivos percibo?
. Qué cambios negativos?
Esto que acabo de hacer me tomó menos de 30 segundos. El secreto aquí es no detenerse a analizar las preguntas, ni a pensar en las respuestas, si las conoces o no. Piensa en ti, si estuvieras en una
conferencia sobre este tema:
¿qué preguntas te gustaría que respondiera un experto? No evalúes ahora si la pregunta es buena o mala, sólo escríbela y pasa a la siguiente.
Una vez que hayas terminado con esto, llegará el momento de analizar cuáles servirán para darle contenido a tu discurso y cuáles descartarás.
Busca ahora un papel y un lápiz, y empieza a escribir durante 20 minutos las preguntas que se crucen por tu cabeza, sin analizarlas. No dediques a esta tarea ni un segundo más, ni uno menos. 1 2) Ahora sí, ve releyendo cada una de las preguntas, y elige aquellas que consideras que te dirigen al objetivo buscado con tu discurso, descartando las que no te sirven. Esta selección la harás durante los próximos 10 minutos. Ni un minuto más, ni uno menos.
Finalizado este tiempo, si el resultado es más o menos lo que necesitas para la exposición, continúa con el paso siguiente.
De lo contrario agrega más preguntas, volviendo al paso 1. -------------------------------------- Importante: Es fundamental que respetes los tiempos de cada uno de los pasos de este ejercicio. -------------------------------------- 3) Ahora, durante los próximos 60 minutos, vamos a responder las preguntas cuya respuesta conozcamos. En el caso que no sepas qué poner, o que no estés segura/o, déjalo en blanco y continúa con la siguiente. Recuerda siempre que las preguntas y sus respuestas deben estar dirigidas, “iluminadas”, por el objetivo de tu exposición.
NOTA: No es necesario aquí que expreses completamente cada respuesta, sino que puedes anotar palabras o frases que luego te hagan recordar su contenido. Por ejemplo, si la pregunta es “Qué es la PNL?” yo anotaría en la respuesta palabras como: ciencia, década del 60, computación, creadores.
Luego, cuando llegue al siguiente paso, vendrá el momento en que desarrolle el contenido concreto, cuando pula mi discurso. Importante: Estas palabras clave también te servirán a la hora de armar el esqueleto del discurso, y las tarjetas guía de las que hablaré luego.. Importante II: Mientras nos enfocamos en la generación le ideas, debemos mantener nuestra mente abierta y escribir todo aquello que nos parezca importante, y que nos ayude a llegar a nuestro objetivo, que es obtener un comportamiento en la audiencia. --------------------------------------
4) Ahora harás una encuesta entre las personas cercanas a las que pudiera interesarle tu discurso. Pídeles que te digan qué tipo de preguntas se hacen ellos sobre este tema. Compáralas con las que habías anotado tú y fíjate si necesitas agregar (o sacar) algo. Saber lo que pueden esperar los otros de la charla nos ayuda a pensar "más allá" de nosotros, y calma nuestra ansiedad y temores ante la audiencia, ya que nos damos cuenta que ellos están esperando la información que vamos a darles, y que les será de utilidad.
Cuando logras poner tu atención en lo que puedes dar al público, en lugar de hacerlo sobre tus propios temores, estás construyendo las bases para la confianza y la seguridad esencial para enfrentar al público que te escucha.
NOTA: Puede suceder que este ejercicio que obligue a darte cuenta que la dirección por la que estabas encarando el proyecto no era la correcta. Por suerte, todavía estás a tiempo, y por lo tanto, virar a esta altura no implica ningún riesgo para ti. Además, sabes de antemano que estas preparándolo en función de lo que el público quiere escuchar y no de lo que tú creías que querían escuchar. También te permite eliminar aquellos datos que no son relevantes o necesarios, e incluir algunos que en principio no habías considerado.
Utilizando Tarjetas de Temas (Fichas)
Debes considerar a tu discurso como si se tratara de un reporte o informe que debes confeccionar. Los discursos, al igual que cualquier historia, se dividen en tres partes bien concretas y definidas: Introducción, Desarrollo y Final o Conclusión.
Es recomendable escribir la introducción una vez que hayas terminado con el armado de todo el resto del discurso, así tendrás una visión más amplia de los temas a tratar y podrás enumerarlos al principio. En la próxima clase veremos este punto con mayor profundidad y te mostraré cómo y qué hacer para dar introducciones atractivas e impactantes. Es importante que le des a tus escritos un orden lógico, es decir, que del punto anterior pases al siguiente como si fueran los eslabones de una cadena.
No puedes venir hablando de manzanos y luego seguir con autos chinos, salvo, claro, que lógica y racionalmente expliques a tu público porqué haces este salto.
Trata de mantener siempre tu mente abierta para hacer posteriores ediciones al discurso. Sólo cuando tengas el formato final podrás recorrerlo todo mediante la lectura de cada uno de los temas y subtemas. Puedes, y debes, utilizar cada uno de esos subtítulos (o subtemas) como guía en tus notas o tarjetas de tema. Estas tarjetas pueden ser, por ejemplo, esas que venden en librerías y que se usan para catalogar documentos, también llamadas Fichas.
Las puedes confeccionar una vez que ya tengas terminada la redacción definitiva de tu discurso. En cada una de las fichas anotarás cada uno de los subtítulos en que se divide tu discurso. Éstas te servirán de ayuda durante la presentación. Igualmente, verás que a medida que practicas tu discurso, tendrás menor necesidad de mirar las tarjetas, y menos será la información que ellas contendrán. Al cabo de algunos años dando charlas frente a un público, tus tarjetas tendrán apenas algunos nombres que recordar, y pocos elementos que activaran la información en tu memoria.
¿Te imaginas dando una presentación con tarjetas de tamaño oficio, intercambiándolas nerviosamente, hasta encontrar la siguiente? Ésta es una situación que debes evitar. Lo mejor es tener pequeñas tarjetas o fichas del tamaño de una carta de Póquer. También puedes optar llevar contigo un pequeño anotador (de esos chiquitos, unidos por un espiral) y usar una página para cada subtitulo, como te expliqué anteriormente.
La cantidad de fichas dependerá de la duración del discurso, ya que en cada una no pondrás otra cosa que las palabras o frases clave que te recuerdan la idea de ese subtema. A medida que vayas escribiendo tu discurso en una hoja tipo A4, y siempre en base al esqueleto que armamos anteriormente, podrás seguir agregando o sacando palabras y frases clave en cada una de las fichas que confeccionarás.
Recuerda que nada de esto es definitivo, son sólo borradores, por lo tanto no te limites en corregir. Para que lo tengas en cuenta, a modo de referencia, y de acuerdo a mi experiencia, te puedo decir que durante una charla de 20 minutos, se dicen alrededor de 3500 palabras. A su vez, esto equivale a (más o menos) 10 hojas A4 de contenido escrito. De todas maneras, ten en cuenta que algunos temas requieren un grado mayor de desarrollo y profundidad que otros. Por lo tanto, toma este número como referencia y no como un absoluto.
-------------------
NOTA: En las fichas también anotarás datos concretos, como cifras, nombres, etc., que podrás leer (y es mejor que lo hagas así no te equivocas) durante la exposición.
------------------- -------------------
Importante: para un discurso de 20 minutos tendrás aproximadamente 10 tarjetas con subtítulos claramente impresos, a los que podrás agregarle también algunos pocos A medida que vayas ensayando y practicando tu discurso (más sobre esto luego) es importante tratar de recordar lo que quieres decir sin buscar constantemente las palabras o frases en tu discurso escrito.
Si es necesario, puedes marcar con resaltador aquellas partes de la presentación en las que te fue imposible seguir sin mirar tus referencias. Ésas son las que podrás anotar en las tarjetas o fichas que llevaras el día de la charla, ya que te pueden ser útiles en ese momento.
La importancia de ser evaluados:
Ha llegado el momento de empezar a practicar. Aún cuando no tienes terminado por completo el “guión final” de tu exposición, puedes ya ir viendo cómo te sientes con el saco de orador. Puedes hacerlo frente al espejo, filmándote o grabándote con micrófono.
Sin embargo, te aconsejo que te sueltes más y lo hagas frente a familiares, amigos y colegas con los que sientas confianza y que sepas que harán de críticos constructivos, positivos. Deberás pedirles que sean sinceros con sus opiniones, ya que lo que buscas ahora es mejorar tu presentación. No esperas alabanzas, sino críticas constructivas sobre aquello que deberías cambiar. ¡Obviamente, si realmente tu presentación fue impecable, queremos que te lo digan!
Cuando tus críticos no sean oradores profesionales, sino compañeros de oficina o amigos, puedes refinar sus comentarios preguntándoles cosas especificas sobre cómo recibieron tu discurso. Puedes preguntar, por ejemplo, si tienes algún tic que resulte molesto o que llame la atención, el tono de tu voz, y el ritmo de la charla. Puedes preguntarles también si los elementos visuales ilustraron con claridad los puntos que estabas desarrollando, si sintieron conexión contigo mientras dabas tu charla, si consideran que el final fue inspirador, si pudiste resumir correctamente el tema en las frases finales, o si tienen alguna otra crítica que te pueda ayudar a mejorar.
Las partes del discurso exitoso:
Como ya dije al principio de esta clase, a partir de la próxima iremos "afinando" los contenidos de tu discurso en cada una de sus tres partes: la introducción, el contenido central y las conclusiones.
Sin menoscabo de ello, aquí hablaré de estos 3 puntos en un sentido genérico, para que vayas viendo qué colocarás en cada parte. Recuerda: se trata de un borrador, de un diamante en bruto que luego será pulido para obtener lo mejor de él. Por eso, no te concentres demasiado en lo particular y ve directo a lo general. Hecha esta aclaración, y sabiendo que la primera impresión es la que cuenta, veamos algunos puntos que te guiarán para armar el esqueleto de tu Introducción.
. Escríbela sólo cuando tengas el esqueleto del contenido y las conclusiones terminadas.
. Las primeras frases de tu discurso son CASI lo más importante de la presentación (la otra parte más importante será la conclusión);
. El objetivo es dejar claro el tema que trataremos. Estas primeras líneas son similares al primer párrafo de un ensayo.
. Cuenta sucintamente qué información compartirás y el objetivo que buscas obtener en el auditorio;
. Cuenta los motivos por los que tienes derecho a hablar de este tema y porqué deberían escuchar el discurso. Es decir, véndete al auditorio.
. Utiliza como ejemplo las introducciones de los programas de televisión exitosos, donde te dicen al principio algunos temas que tocarán, generando expectativa en el público.
Para el Contenido: Veremos este punto con mayor profundidad a continuación.
Las Conclusiones: aquí vas a enumerar los puntos más importantes de tu charla con la audiencia, haciendo hincapié en los objetivos, y pidiendo con claridad qué es lo que deseas que hagan con la información brindada. El la clase destinada a esta tarea avanzaremos sobre ella.
La Audiencia: qué decir en función de quién te escucha:
No existe el discurso perfecto, al mismo tiempo, para cualquier tipo de oyente. Es decir, si pretendes decir lo mismo, de la misma forma, y obtener igual reacción en todas las personas, estás equivocada/o.
Así como el contenido no sería el mismo si tus oyentes son personas que conocen en profundidad el tópico de tu exposición, que si se trata de legos en el tema, debes tener en cuenta otros puntos, además del nivel de conocimientos, para que obtengas la meta que estás buscando.
Además, si al armar el esqueleto y el contenido de cada parte, tienes en cuenta tu audiencia, estarás triunfando incluso antes de empezar, porque aún sin haber dicho una sola palabra, sabrás que el auditorio está ávido de recibirlas: le das “de comer” tu exposición a aquél que tiene hambre de ella.
Te explicaré brevemente a continuación cómo analizar a tu audiencia para maximizar los resultados de tu discurso.
-------------------
Importante: anticipar las reacciones de tus palabras te convertirá en un orador efectivo
-------------------
Los siguientes puntos te servirán de guía: orador efectivo.
1) Empieza determinando porqué crees que te eligieron a ti para dar esa conferencia. Por ejemplo por el nivel de conocimientos que tienes, porque los demás te consideran un referente, porque estás actualizado en los últimas adelantos, porque tu base de clientes es importante, porque manejas a la perfección el producto, etc. Tienes algo que ofrecer a esa audiencia, y por eso te pidieron hablar de ello. No puedes ignorar esta razón dentro del contenido de tu discurso.
2) Aprende sobre el auditorio. Investiga quiénes son, qué desean escuchar, cuáles son sus motivaciones para asistir, etc. Por ejemplo, no es lo mismo si te diriges a mujeres u hombres (veremos más sobre esto en próximas entregas), si son personas de tu ciudad o país que foráneos, gerentes o empleados, colegas profesionales o no, fueron allí porque les interesa el tema o están obligados a prestar su presencia, si esperan escuchar entretenimiento o información, la cantidad de asistentes (es más difícil pasar desapercibido en un grupo pequeño); la edad; si son expertos o no en el tema, etc.
3) Un buen orador dirige constantemente la conferencia como si fuera el timón de un barco, llevando el tema hacia aquello que le interesa a la audiencia. De otra manera, ésta podría volverse indiferente hacia el discurso y olvidar lo dicho rápidamente. Enfócate en las preocupaciones e intereses de tu audiencia. Por ejemplo, si sabes que el tema a desarrollar genera oposición en el auditorio, comienza con algunos puntos en común, y continúa dando la información de la manera más simple posible. Recuerda que las audiencias con actitud negativa hacia el tema son más propensas a entender el mensaje de forma incorrecta. Por eso nunca des por sentado que ellos conocen lo que estás diciendo. Evita irte por las ramas cuando te enfrentes a un público hostil.
4) Ten en cuenta el orden de tu discurso en la agenda del día. No es lo mismo dar el primer discurso que el último de un largo día de exposiciones. La predisposición no será la misma.
-------------------
Importante: el lugar donde darás el discurso es tan importante como el momento y la razón.
Hay oradores profesionales que cuenta que dan un discurso mil veces, pero que nunca fue el mismo, ya que, previamente, visitaron el lugar y entraron en contacto con su potencial auditorio, preguntando sobre anécdotas, expectativas y situaciones vividas por ellos. Luego, lo único que hicieron fue agregar esta información a su exposición, que no sólo fue original, sino excelentemente recibida por el auditorio. Puedes lograr una conexión ganadora con el público si investigas datos interesantes del lugar. Celebridades o personajes importantes que vivan o hayan nacido allí, o logros que hayan alcanzado serán muy efctivos
-------------------
A modo de resumen, ten en cuenta al armar tu discurso las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Quiénes estarán en la audiencia?
¿Cómo puedo saber más acerca de ellos?
¿Cómo puedo aprender más acerca de la organización?
¿Cuál es la situación política?
¿Cuánto sabe mi público sobre el tema que voy a tratar?
¿Están de mi lado?
¿Cómo puedo girar el tema para que sea de su interés?
¿En qué orden de la agenda está mi discurso? ¿Cómo afecta a mi discurso el lugar donde debo darlo?
¿Hay circunstancias especiales a tener en cuenta? ¿Cuáles son sus intereses, anhelos y preocupaciones?
¿Por dónde empiezo cuando no tengo material para el discurso?
Una vez que tienes claro tu objetivo y la duración de tu discurso, es el momento de salir y reunir datos para engrosarlo. Ésta será una tarea fácil, ya que la información está disponible en grandes cantidades, como nunca antes en la historia, y la mayoría de las veces, encontrarás todo lo necesario sin salir de tu casa.
A) Empieza por tu vida: haciendo una tormenta de ideas. Podrías descubrir que tus memorias, experiencias, recuerdos, etc. son más que suficientes para armar toda una presentación. Quizás termines la preparación en sólo 5 minutos.
Recuerda: al auditorio le interesa la calidad de tu exposición, NO cuánto hayas invertido en ella. Trata que los ejemplos se relacionen con el tema central del discurso, no te hagan ver como un héroe; que sean verídicas y mientras más detalles, mejor. Tu vida es el mejor recurso por su originalidad. Algunos ejemplos de contenidos de historias efectivas son:
Emocionales: si algo te hizo llorar, o reír a carcajadas, o gritar de furia, o te hizo sentir vergüenza, tienes en tus manos una historia ilustrativa.
Sorpresivas: ¿te has encontrado con un famoso o te han confundido con uno? No reconociste a alguien que se supone conocías… como a un familiar?
Cómicas: ¿quedaste ridiculizada/o frente a otros? ¿Pasaste vergüenza? Si algo que le cuentas a un amigo le hace reír, posiblemente puedas usarlo en un discurso.
Ten a mano algún anotador o grabador, para poder anotar todo aquello que te pase, veas o escuches y que tenga sentido con el tema del discurso. Por más que creas que tu vida no interesa a los demás, estoy segura que tienes mucho que ofrecer. Además, de esta forma, generas un lazo único con el oyente, que siente que te abres para él. Es bien sabido que a todos les encanta saber sobre los demás, sobre todo cuando estos datos están bien presentados. Recuerdo un capítulo de Los Simpsons, donde Homero tiene que contar detalles de su vida íntima con Marge en unas clases que da a los curiosos habitantes de Springfield. Sólo lo oían porque él les decía lo que querían escuchar. Del mismo modo es que miden tan bien los Reality en TV o las revistas de chimentos venden tantos ejemplares.
B) Internet: No tienes más que poner tu tema en la ventana de Google, haces clic en “Buscar” y al instante, tendrás miles de páginas repletas con información. Algunas frases que puedes usar también son: “técnicas para [tu tema]”; “secretos para [tu tema]”; “ejemplos de [tu tema]”; “formas de hacer [tu tema]”; “consejos sobre [tu tema]”, etc. También, desde Internet, puedes acceder a miles de sitios de artículos en Internet, aunque la mayoría están en inglés.
Lo que Importante: ten en cuenta de chequear la veracidad del material, porque, muchas veces, hay datos falsos que te harán quedar en ridículo. No es raro que con la información de un solo sitio puedas completar todo un discurso.
C) Bibliotecas y Libros: Si bien se trata de un ítem separado, también las consulto por Internet. La última vez que visité una biblioteca real estaba en la secundaria. Verifica que los datos, si son muy técnicos, no estén desactualizados y pregúntale siempre primero al bibliotecario, que puede ahorrarte mucho tiempo. Yo siempre visito las siguientes bibliotecas online:
1. Amazon.com (hay un sector en español) pero puedes ver muchos libros online sin pagar un centavo. Sobre todo utiliza los índices, que te servirán para armar el esqueleto.
2. Books.Google.com: la gran biblioteca online de Google
3. Proyecto Gutenberg en español
4. Archive.org: con miles de libros de dominio público para ver online. Realmente no tienes excusa.
La información está allí. Organiza tus tiempos y empieza a armar los contenidos del discurso.
D) Noticias: ya sea que veas diarios y periódicos, escuches la radio o veas TV, cuando prepares un discurso debes mantenerte al día con los acontecimientos nacionales e internacionales relacionados con el tema de la exposición. Además, con este tipo de datos demostrarás al auditorio que eres alguien responsable, informado, inteligente, y que sabes cómo integrar tu tema con lo actual. Tampoco estás tan lejos: ingresa en News.Google.com y coloca tu tema según los países. Si vas a dar un discurso en una ciudad diferente a la tuya, puedes usar noticias locales, o información sobre personas conocidas en ese lugar, para conectarte mejor con la audiencia.
E) Revistas y Boletines Electrónicos: Suscríbete a revistas que publiquen resúmenes de libros, artículos originales, artículos resumidos o reimpresos de otras revistas, anécdotas, citas, etc. También puedes hacerlo con boletines online que pueden darte material adicional. Visita la revistaría de tu barrio donde encontrarás, seguramente, alguna sobre el tema que estés preparando. También visita los siguientes sitios en Internet sobre revistas: Magazines.com y Amazon Revistas.
F) Películas y Series: Si utilizas la trama de una película dentro de tu discurso, la audiencia estará más interesada en lo que dices. Esto requiere de tu parte que tengas el "radar prendido" siempre que te sientes a ver una serie o que vayas al cine.
G) El entorno: ya sea que tengas que viajar en subte, colectivo o estés en la oficina o en el banco de la plaza, siéntate a observar a la gente de tu alrededor. Mira sus expresiones y gestos, cómo lucen, qué te imaginas de sus vidas, si están o no apurados, estresados, son felices o no, qué y cómo hablan, etc. Puedes "colar" tus conclusiones en tu discurso.
Por ejemplo, un profesor de oratoria solía usar las frases que la gente pega en los autos y graffitis en paredes, para generar "recreos mentales" en la audiencia. También puedes aprovechar el material que te den las personas con las que converses durante tu día. Ten a mano siempre un grabador o papel y lápiz para anotar la ideas que te parezcan más originales y sabrosas para adornar tu discurso.
H) Música y Poesía: ten en cuenta lo siguiente: es mejor citar la letra que reproducir la canción, ya que esto último exige un nivel de audio excelente en el lugar; si cantar no es tu fuerte, recita el texto pero no aturdas al público; no cantes toda la canción o leas todo el poema. Sólo comparte lo que sea relevante para tu discurso.
I) Entrevistas o encuestas: puedes agregar al contenido de tu discurso una entrevista a alguien que la audiencia respete. Esto aumentará considerablemente tu credibilidad.
Por ejemplo, tienes que explicar a tus jefes de la empresa los resultados del primer trimestre. Si tienes entre tus conocidos a algún economista de prestigio, podrías consultarlo a él, y colocar sus conclusiones en tu exposición, siempre y cuando esto sirva a los efectos de ella.
También podrías entrevistar a alguna personalidad de prestigio: profesores, científicos, profesionales premiados, etc. Avísale que no le quitarás mucho tiempo. En el caso que necesites una guía para entrevista exitosa, pídemela por email.
J) Citas y Frases Célebres, Estadísticas y Definiciones: te servirán para adornar tu exposición y solventar tus posiciones y opiniones.
Siempre busca fuentes confiables y no abuses de ellas. A las definiciones puedes darles tú también un giro concreto de acuerdo al sentido de la charla.
NOTA: las biografías suelen ser un buen recurso para encontrar citas desconocidas de personas.
K) Ejemplos, Historias exitosas y analogías: todos ellos dan vida a tus discursos. Cuando dar un ejemplo, aclaras las ideas y los conceptos, además de generar identificaciones entre el auditorio y los personajes de tus anécdotas. Cuenta historias de personas reales. Éstas resultan interesantes porque le dan al oyente la esperanza de que pueden hacer lo mismo si siguen sus pasos. Las historias se diferencian de otros tipos de ilustraciones por que usualmente son mas largas –cinco minutos o más – y contienen emociones diversas, como tristeza, desafío, humor, etc. Para contar una historia breve:
· Debes saber tu historia de principio a fin.
La relación con tu mensaje debe ser clara.
No pongas a nadie en vergüenza, a menos que se trate de ti (o que tengas el permiso del protagonista de la historia).
No debe opacar tu exposición y que la anécdota se convierta en el tema central.
L) Analogías: Las analogías son útiles para crear una imagen mental en la audiencia, conectando dos puntos de lo que se está hablando. También puedes usarlas para aclarar definiciones, conceptos e ideas.
Por ejemplo, podemos decir que “obtener resultados con tu equipo de trabajo en la compañía es como ganar una batalla en el campo enemigo”.
Tus experiencias son MUY VALIOSAS para la audiencia. Mira y presta atención en cada discurso que veas y escuches de ahora en adelante y descubre cómo utilizan estos recursos que acabamos de ver dentro de su contenido. Determina qué generan en la audiencia con cada uno de ellos.
Cierre:
A partir de hoy mismo tienes todos los elementos para armar la estructura, la base, el esqueleto de un discurso fabuloso.
Hemos visto qué elementos debe contener, cómo colocarlos dentro de ese rompecabezas y también he compartido contigo mi lista de recursos. Ya sabes cuánto tiempo antes necesitas empezar la preparación, y porqué este ítem es tan importante para el éxito o fracaso de tu exposición.
Determina cuál es el objetivo que quieres obtener en el público, escribe un borrador de preguntas, toma lo bueno, descarta lo malo, completa las respuestas, busca el material adicional en la lista de recursos, divide todo lo obtenido en Introducción, Contenido y Conclusiones y empieza a practicar.
La próxima clase vas a aprender a manejar la parte más importante de tu discurso, esos primeros segundos que determinan al oyente a seguir escuchándote o no: Introducciones.
Cualquier duda, conclusión, comentario y/o reflexión que tengas, me encantaría que la compartas con tus compañeros y conmigo.
Por haber llegado al final del curso decarga tu guion de meditación para eliminar el miedo a hablar en público